¿Cuáles son nuestras condiciones de trabajo actuales?
El crecimiento vertiginoso de las llamadas Industrias Culturales a nivel global y local, ha ido en paralelo del detrimento laboral y de la realidad del músico independiente; éste designa a una mayoría de músicos de la que somos parte tanto quienes escribimos este documento, como otros miles trabajadores de la música en todo el país. En nuestra ciudad, el Estado Municipal y Provincial imparte políticas culturales que en muchos casos distan de ser públicas e igualitarias. Hemos padecido y seguimos afrontando a nuestro pesar, medidas que encubierta y parcialmente vienen privatizando la cultura en espacios oficiales y públicos, o sea, espacios que son de todos, y que deben estar dedicados a difundir al arte en general, y a la música en particular. Concretamente muchos funcionarios de turno han puesto en circulación oscuros y arbitrarios arreglos para hacer uso de ellas (que, insistimos, son patrimonio público) como si fueran bienes o servicios que deben generar lucro. Es un hecho que además de ser decisiones ilegítimas e injustas para nosotros, son o deberían ser asuntos preocupantes para toda la sociedad, siendo que dichos espacios PÚBLICOS supuestamente deben destinarse a la difusión y la democratización del arte y la cultura para la comunidad. Sufrimos también el maltrato cotidiano por parte de varios funcionarios que gestionan estos espacios. Nos encontramos asimismo en condiciones de precariedad laboral. Casi el 100% de los músicos platenses trabaja- mos en negro, y absorbemos los pesados costos de una noche cancelada, o una fe- cha que no funcionó. Si tenemos un accidente o nos roban, no hay a quién reclamar. Y al ser parte de la taquilla y de la producción del show (sin que eso nos genere un verdadero ingreso monetario) somos legalmente responsables si existiera algún siniestro. En cuanto a la actividad que desempeñamos en locales privados nos preguntamos: si hay un dueño de un "bar de espectáculos" ¿por qué debemos los músicos finan- ciar su infraestructura y pagar fecha a fecha por un equipamiento sonoro que final- mente le queda al dueño como un Activo? ¿Por qué el dueño del local SI le paga a todos sus empleados (cocineros, mozos, personal de limpieza, etc.) y NO LE PAGA AL SONIDISTA, que también es su empleado, derivando el pago de su salario al músico? Luego, es preciso entender que nuestro show es nuestra jornada de trabajo. ¿Cómo es posible que la entrada al 90% de los shows en La Plata cueste me- nos que una cerveza? ¿Por qué está naturalizado socialmente que el público pueda regatear la entrada y no pueda hacer lo mismo en la barra del bar o restaurante donde tocamos?. ¿Por qué no se contempla que al pagar la entrada a un espectá- culo se está valorizando no sólo el show musical sino varios elementos que lo construyen, como: horas de estudio, inversión en instrumentos, tiempo de ensayos regulares, viáticos de transporte, escenografía, sonido y otros menesteres que hacen a nuestro trabajo? Creemos que vistos rela- cionalmente y no como causantes aislados:
− el desprestigio histórico que socialmente aún se mantiene en relación al trabajador del arte y que naturaliza su ninguneo,
− el negocio para pocos que el sistema capita- lista ha generado al hacer de todas las di- mensiones de la vida social contemporá- nea un objeto de lucro que en la actualidad toca fuertemente al arte y específicamente a la música; la alianza entre grandes empresarios y algunos funcionarios del estado, poco a poco ha ido estrechando el campo de acción de los músicos independientes, que paulatinamente nos encontra- mos negociando en desiguales condiciones.
− el efecto de despolitización que en las décadas posteriores a la última dictadura militar ha contribuído a silenciar nuestra situación, llevándonos a naturalizar estas condiciones indignas de trabajo, y a sumirnos en el paradigma del descrédito y el pesimismo; gracias a ello en parte, hemos individualizado nuestras mínimas resistencias y desconfiado del potencial de una organización colectiva; hemos actuado muchas veces desde el egoísmo más ingenuo y triste. Entre otros, éstos factores han generado que en los últimos años nuestras condiciones laborales sean deni- gradas y aceptadas como normas vigentes e inmodificables. En este contexto, creemos que existen alternativas a este orden.
¿Qué proponemos?
Desde la independencia organizati va de nuestro grupo, que discute y decide en Asambleas Abiertas y Democráticas con De- legados y Comisiones elegidas por votación, proponemos:
-----> Gestionar Proyectos para la creación de Ciclos y Circuitos de Música en vivo, sostenidos totalmente con fondos del Estado (Municipal, Provincial, Nacional) y gestionados por los Músicos para los Músicos y la Comunidad, a desarrollarse en espacios públicos dedicados a la cultura como en otras instituciones públicas (cárceles, hospitales, fábricas, clubes de barrio, espacios verdes, etc).
-----> Gestionar talleres gratuitos de capacitación legal, administrativa, técnica, y de producción de espectáculos autogestionados.
-----> Proveer canales de información y asesoramiento para los músicos en torno a planillas de SADAIC, AADI, que deben resultar en beneficios para los Músicos y no para las Burocracias sindicales o el sector privado.
-----> Apoyar y difundir en nuestros canales de comunicación, agendas de música en vivo en todo espacio, centro cultural o bar de espectáculos comprometido en un arreglo justo e igualitario para con los músicos (y que en ningún caso nos obligue a hacernos cargo de aspectos técnicos o de infraestructura, como luces o sonido).
------> Discutir y promover reflexiones políticas, artísticas, sociales en torno a temáticas que nos afectan directamente (por ejemplo la Ley Nacional de la Música y sus posibles reglamentaciones).
------> Crear foros y canales de discusión y difusión en torno a temáticas todavía invi- sibilizadas en el campo artístico y específi- camente en el campo musical (por ejemplo, las desigualdades de género, étnicas y de clase que aún se reproducen en torno al acceso de la educación musical estatal así como sus cristalizaciones en el campo laboral).
------> Movilizarnos cuando fuera necesario y decidido en Asamblea, en torno a conflictos laborales y de todo tipo que afecten nuestros derechos como músicos, como artistas, como trabajadores.
Es necesario que cambiemos estas condiciones laborales y de vida, por y desde nosotros mismos, asumiendo el valor de nuestra profesión y generando estrategias creativas y abiertas de lucha a corto, mediano y largo plazo. Es necesario que lo hagamos colectiva- mente fortaleciendo la escucha entre nosotros, construyendo lazos de solidaridad y en pos de construir un futuro
La Plata, 17 de septiembre de 2011